
En agosto de este año publicamos un artículo titulado
¿Problemas entre Nacho Vegas y Limbo Starr? donde recogíamos una serie de rumores que pululaban por la red. Como algunos habéis observado, en las últimas semanas los comentarios del blog se han llenado de dudas sobre lo que pasaba con el disco (que por lo que sabemos ya está grabado) del que nada se sabe y de la insistente y melancólica pregunta de muchos
¿es que no hay novedades sobre el asturiano? Pues bien, ya hay novedades.
Reproducimos a continuación el "manifiesto Marxophone"completo y ahora os explicamos de qué va todo esto:
"España jamás ha adoptado la moderna moda francesa consistente
en comenzar y realizar una revolución en tres días”
Carlos Marx (“New York Daily Tribune”, 9 de septiembre de 1854)
Tiene gracia. Aunque sabíamos que todo esto, o al menos algo parecido, iba a ocurrir, no habíamos sido capaces de convertirlo en algo concreto. Sin embargo, la realidad, tozuda como siempre, nos ha ido empujando y uniendo a distintos músicos en una idea parecida, en principio abstracta, muy vaga, sin nombre. Sin que apenas nos diéramos cuenta. Lentamente. Sin una intención predeterminada. Pero ha ocurrido. Estamos aquí. Hemos llegado. Por fin.
Hagamos historia. Desde hace años, cada vez se nos hacía más complicado perder tiempo y energías en discusiones, dudas y esperas. Innecesarias, agotadoras y casi siempre relacionadas con eso de fabricar discos. No era un problema con los sellos discográficos en general ni con las personas que se encargan de ellos, todas maravillosas, sino con la idea de sello en sí misma. Con su concepto. ¿Está agotado? Sinceramente, ¿es imprescindible tener un sello a estas alturas? ¿Son una ayuda o se han convertido en un obstáculo?
Así que, entre cerveza y cerveza, aquella noche en Barcelona, empezamos a hablar de autoeditarnos, de arriesgar, de volver a un momento fundacional, primitivo y atrayente. Autoeditarnos. Sonaba bien. Tomar decisiones. No esperar. Que las canciones fueran nuestras y de nadie más. No entrar en aburridas espirales sin salida, no esperar a unos royalties que en realidad nunca han existido ni existirán, sino tomar las riendas de nuestra propia obra. Preparar las canciones y grabar un disco sin mirar el calendario. Trabajar. Autoeditarse. Sonaba bien. No, no traigas cerveza, mejor trae ya el vino.
Pero, claro, había un problema, formulado siempre en forma de tópico: “los artistas no saben controlar sus negocios”. Bueno, ¡algunos sí! Y no es el lugar de explicar quiénes. Pero era cierto. No tenemos demasiado tiempo para encargarnos de la logística necesaria para editar un disco y para que la gente sepa al menos que lo hemos editado. La fabricación. La promoción. Eso asusta, y no tiene nada que ver con nuestro trabajo. Pero podían hacerlo los de I’m An Artist, que han participado en muchas de esas neblinosas conversaciones de bar sobre lo divino y lo humano, sobre la edición y la autoedición, sobre si la industria musical tiene algún futuro o debe reinventarse desde la base. Y están con nosotros y tienen ganas de lanzarse.
Hecho. Aquí estamos, en plena revolución, o simplemente en una modesta reforma (la discusión entre revolucionarios y reformistas también es eterna y apasionante y da mucho juego), preparados para experimentar y pensar en reinventar el negocio. Decidido. Como el nombre, y mira que ha costado encontrar un nombre. Este colectivo se va a llamar Marxophone, algo entre Parlophone y la revolución. Marxophone.
Hecho. Nos vamos a autoeditar. Y nos gusta. Y empezamos ya, el 15 de noviembre, con “Matilda”, el nuevo disco de Refree.
Que no nos pase nada.
Gracias a todos.
Es decir, Fernando Alfaro, Refree y Nacho Vegas crean su propio sello de autoedición llamado Marxophone para saltarse de alguna forma a la industria discográfica. Reproducimos
la nota de prensa de Europa Press saltándonos la reproducción parcial del manifiesto de Marxophone (las negritas son nuestras):
Este semana se celebra en la Sala Ramdall de Madrid el nacimiento de Marxophone. Un colectivo tras el cual se halla, entre otros, el cantautor asturiano Nacho Vegas y cuya idea principal es saltarse el trámite de las discográficas. Es decir, autoedición.
(...)
El manifiesto de nacimiento de Marxophone deja claras las intenciones de este colectivo tras el cual se hallan Nacho Vegas y I'm an Artist. Refree o Fernando Alfaro son otros de los artistas que se han sumado a esta aventura 'entre Parlphone y la Revolución'.
Matilda, el próximo disco de Refree y primera referencia de este proyecto, verá la luz el 15 de noviembre. Del mismo modo, fuentes del nuevo sello han confirmado a Europa Press que el próximo disco del asturiano Nacho Vegas verá la luz en febrero de 2011. Del mismo modo, garantizan la próxima llegada del sello a Spotify e iTunes.
Para celebrar la llegada al mercado de Marxophone, el jueves 11 de noviembre se celebra un concierto de Fernando Alfaro en la Sala Ramdall de Madrid.
Resumiendo: Nacho Vegas deja su sello actual y el próximo disco (que seguimos conociendo bajo el hipotético nombre de
'Reavivación de las hostilidades';
editado: como bien apunta un comentarista, también hay rumores de que el disco se vaya a llamar 'La zona sucia', veremos cómo se titula finalmente) verá la luz en Marxophone en febrero de 2011, además de la descarga digital en iTunes y la posibilidad de la reproducción en streaming en Spotify (cosas que ya estaba haciendo Limbo).
No sabemos cómo funcionará el sello, ¿tal vez los artistas colgarán sus canciones en
Bandcamp directamente y cada uno de nosotros decidirá cuánto pagar por ello? ¿Habrá ediciones físicas? ¿Y distribución? Un posible modelo de negocio sería la distribución digital vía iTunes (y otras tiendas de música) y Spotify y que la venta de discos física fuera únicamente en los conciertos. ¿Qué os parecería si así fuera?
Por lo pronto el sello Marxophone ya tiene
fanpage en Facebook y
cuenta de twitter. Nosotros seguimos atentos a posibles declaraciones de Limbo (si tienen algo que decir, nuestro blog es un espacio abierto de comunicación) o de la propia Marxophone sobre ese disco de Vegas que no acaba de ver la luz.
P.D: ¿A nadie le parece que febrero está aún demasiado lejos?